Seguidores

Seguir

martes, 26 de enero de 2016

ELLA HA REGRESADO Publicado el 24 de enero del 2016



Ella vino a la Atlántida a solicitud específica del Concejo Intergaláctico, la Federación del mismo, para establecer la Flama Blanca en el planeta de nuevo, y luego para ser el custodia y guardián de ella.

Así que ella dejó las queridas costas de su hogar en Andrómeda y vino aquí e hizo lo que pudo en la Era Dorada de la Atlántida. Ella fue entonces el Guardián, el Cuidador, el Custodia, y la Sacerdotisa Más Elevada de la Flama Blanca. Ella estuvo allí de firme en sus propios poderes, en aquello que la hizo la mujer que ella era, y el templo estuvo erecto en su Gloria y Magnificencia.

Y sin embargo, luego llegaron las visiones, las premoniciones, el intenso saber sobre lo que se había infiltrado en la Atlántida, y empezado a infiltrar en las mentes de los hombres - los varones.

Ella se mantuvo firme en toda su majestad, y empezó a advertir a las mujeres de que no se sometieran a los hombres ni les permitieran abusar de sus poderes. Pero las mujeres no la escucharon pues habían sido engañadas por sus hombres y por el modo en que se sometieron a ellos. 

No es que ella no hubiera entendido que sus hermanas deseaban ser amadas y querían esa esencia masculina, la unión a través de su propia sexualidad - fue que ella comprendió los poderes latentes de todos y vió más allá de las repercusiones de todo pues su perspicacia y perspectiva eran más elevadas que las de los demás.

Por consiguiente, ella fue testigo de la manera como el varón empezó a asumir el control a fin de divorciar todo él de ella y de todo lo que era femenino y aquello que él temía. Ella vió lenta, pero ciertamente, cómo sus hermanas perdieron sus propios poderes y cómo eran mentalmente controladas, manipuladas, y cómo el amor y el sexo se volvieron un deporte competitivo y de cómo las mujeres fueron esclavizadas poco a poco pero de seguro. 

Por tanto, ella reunió a todas sus hermanas, las Altas Sacerdotisas que habían permanecido fieles a la Ley del Uno, y aquéllas otras hermanas que la servían y todos los que estaban sufriendo de ver lo que estaba sucediendo, y con aquellos hombres que habían permanecido fieles (y había muchos) ella diseñó un Plan Maestro de Acción para que las claves, los códigos, el saber interno de la mujer Alta Sacerdotisa, y el de los sacerdotes menos elevados y el saber contenido en los mismos fuera ocultado y sacado del planeta, pues ella misma se retiraría. 

Y así lo hizo. 

Ella salvaguardó el conocimiento, se aseguró de que todas las rejillas de las pirámides, los vórtices, y todo lo que contenía los movimientos femeninos de la Tierra, el Sol y las Estrellas fuera sacado y llevado lejos, y lo que no se podían llevar para salvaguardarlo lo guardaron en diversos centros en el planeta Tierra. Sellaron todo, y con ello los Concejos Galácticos, añadiendo sus sellos, así que todo lo pertinente al Antiguo Conocimiento fue cerrado al tiempo que ella se retiraba.

Ella dejó a los hombres con apenas lo suficiente para que pudieran proseguir, y para desviarlos del conocimiento principal. pues el dominio de las lecciones espirituales era cosa suya a dominar, al igual que para todas las almas hermanas que quedaron atrapadas en ese engaño, ese control, la forma como fueron usadas y abusadas. 

Ella regresó a la Tierra de nuevo durante el tiempo de Egipto, cuando su belleza fue tal al igual que sus poderes que los hombres la temieron de nuevo. Así que otra vez el abuso vino de los hombres, de sus juegos de poder, y la forma como consideraban a las mujeres, como cohetes, como juguetes, tornando nuevamente el amor en un deporte competitivo, sin honrar las lecciones que habían aprendido de la Atlántida, además de la tendencia del varón de autodestruirse con su propia espada. 

En esa vida ella, otra vez con Toth y aquellos de su grupo que habían permanecido fieles en la Atlántida, y fieles en Egipto, cerraron la Esfinge y todo lo que ella contenía, y luego fueron y cerraron todo lo demás. 

Ella se retiró del planeta, pero nunca partió, sino que meramente permaneció fiel y asumió el trabajo de mantener los Fuegos de la Iluminación en custodia para el resto de la humanidad, hasta que llegara un tiempo en el que la humanidad estuviera lista finalmente para elevarse a los estados más elevados de conciencia, y fuera capaz de traer los plenos poderes de la Mujer a la Existencia de nuevo. 

Estas hermanas asumieron ellas mismas el dolor y el sufrimiento colectivos de la humanidad, y luego, en medio de todo esto, se las arreglaron también para hacer brillar su luz y amor a tal grado que los Fuegos de la Iluminación fueron sostenidos continuamente a lo largo de todo. Ella agradece a sus Hermanas por esto, y a los Hermanos que también permanecieron fieles. 

El segundo intento de encender los Fuegos de la Iluminación, y luego también de traer de regreso el ascenso del Femenino Divino, sucedió en Languedoc, y con los Catares y las mujeres que mantuvieron en secreto las claves y códigos en ese entonces, pero ellos sufrieron también una pena inmensa, y en ocasiones una severa persecución y trauma a fin de sostener firmemente esa Flama. 

Ella ha regresado. Está aquí.

Ella ya no está aceptando los juegos de poder de los hombres ni tampoco se permite ser jalada a ellos. 

Ella se rehúsa a creer en las nociones de los hombres de que el sexo y el amor son un deporte competitivo y de que alguien mantiene cuenta de la atractividad de las mujeres y luego controla los puntos de vista del planeta de cómo deben verse las mujeres y cómo deben ser. Ella ve esto como lo que es, formas de manipulación y de una profunda falta de respeto al Dios Creador/Diosa Creadora, quien ha creado muchas formas de expresiones y de Existencia, y no hay fallas en la Creación; cada hombre y mujer es creado a la perfección, y por lo tanto, cada uno merece ser honrado y amado por quien él/ella es y por lo que es. 

Ella no cree en los chismes y pláticas de sus hermanas, a quienes les encanta compararse con otras hermanas en la forma física como siendo más hermosas o más feas, o lo que sea pues ella sabe que es perfecta como es, y no necesita competir con sus hermanas; ella es más que suficiente tal y como es, y agradece a su Creador por su hermoso cuerpo, y honra, respeta y nutre esa forma. 

Ella rehúsa engancharse en cualquier relación sexual en la que ella no sea honrada y validada. Aprecia su propia sexualidad y respeta su propia feminidad pues ella aprendió de la Atlántida que la forma física es como un templo, y por consiguiente, cualquiera que lo entre y no lo respete, quien abuse de ese templo. lo tome por dado, lo considere como propiedad suya, o que lo use simplemente para su propio beneficio, lo compre con dinero, o use cualquier otra forma de manipulación y control, no es merecedor de entrar en él. 

Ella está realizando todo el trabajo de limpieza y despeje interno y externo, y ahora vibra a una banda de frecuencia mucho más elevada, y está a gusto consigo misma y con todo lo que ella es. No necesita un hombre para validarla. Está contenta y feliz consigo misma porque puede ahondar más en el Misterio de su propia feminidad, su saber, las visiones, las profecías, el trabajo al que se le está llamando a hacer, y se entrega al servicio más elevado posible. 

Ella sabe que mientras más trabaje en la sanación de sí misma, más sana a la humanidad en general. Ella sabe que mientras más se ame a sí misma, más encuentra su propia valía, más atraerá la bondad en su vida y más podrá cocrear el Nuevo Mundo. 

Ella sabe que si está destinada a estar con un hombre en esta vida, él vendrá en el tiempo Divino y ella sólo desea estar lista para él, mantener su corazón y alma abiertos. Por ahora ella sólo se está preparando para su venida pues sabe que la felicidad es algo que ella tiene que cultivar desde profundo de su ser, al igual que el amor. Si él viene a su vida será en la plenitud de aquello que lo hace un hombre, y él será su igual y la tratará con amor, respeto, y luego se forjará la confianza. Pues él es un hombre que se ha encontrado a sí mismo, que está equilibrado y en armonía, y está firme en su propio poder, sin recurrir a la manipulación ni a los juegos de poder o de control, ni a ningún juego en absoluto. Él es genuino, auténtico y real, es amoroso sin tener que recurrir a NADA de su masculinidad, de todo aquello que lo hace el hombre que él es. Él es lo suficientemente maduro para entender todo esto, y por lo tanto, está lleno de respeto por todo aquello que hace de ella una mujer. Él está a gusto consigo mismo, desde profundo en su interior. 

Y sin embargo, ella sabe que siempre está rodeada interior y exteriormente con Amor, y cuando desee realmente esa intimidad, podrá venir fácilmente desde ese punto, del amor verdadero - el suyo propio, que está siempre allí con ella, aunque no encarnado en la Tierra. Ella sabe de la belleza infinita, la inmensidad, las bendiciones de dicha unión donde el hombre y la mujer son iguales y están equilibrados, y por lo tanto creando una felicidad, un éxtasis, más allá de cualquier cosa conocida en la Tierra. 

Ella está trabajando ahora de tiempo completo para el regreso de la Flama Blanca, el Guardián, el Cuidador, el Custodia que ella es en verdad – pues Ella ha regresado.

Sí, sus hermanas han regresado también.

Y un día ella reunirá a todas sus hermanas que estuvieron fieles a su lado en la Atlántida, y les agradecerá todo el trabajo que han hecho y que siguen haciendo.

Y no obstante, no son sólo las hermanas, sino los hombres también.

Pues ella ha dejado ir todo resentimiento hacia los hombres, y el perdón es la clave, y comprende la vulnerabilidad de los hombres y cómo ellos temen la desintegración de sus poderes, cosa que está sucediendo en estos momentos. Ella les envía amor, amor incondicional, y los conduce gentilmente de regreso a sí mismos: – a la inocencia original que ellos tenían en la Atlántida, y lo que existía aún antes.

Pues la Atlántida fue una repetición de lo que había sucedido de antaño, y esta vez los hombres y mujeres tienen que dominar las lecciones del poder, el verdadero poder, de una vez por todas. 

Pues el poder yace en la verdad, esa espada de dos filos. Él puede construir, crear e iluminar, o puede destruir y destrozar.

Ella lo sabe, y por eso se mantiene firme plenamente en el poder del Amor.

(Judith Kusel)

traducción : Gloria Mühlebach  

No hay comentarios:

Publicar un comentario